sábado, octubre 29, 2005

Disyuntiva

Apoyándome en el último post y los comentarios nacidos del mismo, voy a lanzar algunas reflexiones.

No puedo evitarlo, me molesta que se dirijan hacia mí como chico. Pero claro, tengo que tomármelo con calma y no saltar a la tremenda, total, es lo que en apariencia soy y lo que los demás ven a simple vista, sin ninguna (en principio) mala intención de por medio.

Puedo tolerarlo en la calle cuando me cruzo con gente desconocida, en el trabajo con mis compañeros, puedo admitírselo a l@s amig@s que no saben de mi situación, incluso a los miembros de mi familia que tampoco están al corriente. Pero, llegado el momento, ¿debería aceptárselo a mi posible pareja?

Porque, imaginaos un momento, lo de esta chica de la que hablaba en el anterior post que tanto me atrae. Pensad que a pesar de mis miedos y dudas me lanzo, sale todo bien y empezamos a salir. Y la cosa empieza a ir a más, más sólido, más estable, prometedor. Y descubres que la quieres y no te da miedo decírselo. Y ella te corresponde con igual sinceridad.

Entonces llega la disyuntiva.

Féerique - Elfe sous la neigeSi te callas y no revelas tu realidad, que pese a tu aspecto físico eres una chica en todo lo demás, ¿hasta qué punto no estarás viviendo una farsa? Porque no estás siendo realmente , sino otra persona, un papel aprendido e intepretado. Pero la quieres y no deseas que por nada del mundo pueda quebrarse esa unión.

Lo correcto sería decirle la verdad, contárselo todo, que vea que no has estado jugando con ella, que tus sentimientos son sinceros, sólo que no eres exactamente lo que ella pensaba... Alguien me diría que si esos lazos de amor existen nada tendría por qué cambiar entre nosotras, que ella debería aceptarlo sin problema. Pero no estoy del todo de acuerdo. Ella podría haberse enamorado de mí como chico, y sus emociones no fueran las mismas hacia mí como chica, o que se sintiese confusa o violenta tratándome de una manera diferente, extraña para ella. Y tampoco podría reprocharle nada.

Ya sé que me estoy comiendo mucho la cabeza, que lo mismo un día todo ocurre sin más, sin proponérmelo, sin líos ni complicaciones, de buenas a primeras y sin necesidad de mayores explicaciones.

Sin embargo... sé que me estaría engañando si pensase que va a resultar fácil.



jueves, octubre 27, 2005

Ayer

Hace ya cerca de un año que la vi por primera vez.

Suelo actuar de manera indiferente en estos casos, pero no en esta ocasión. No pude evitarlo, me quedé embobada mirándola por un buen rato. No fue hasta un tiempo después que me di cuenta de que me recordaba a otra persona importante para mí. Contemplar esos mismos rasgos provocaba una agridulce emoción en mi interior.

Ocasionalmente he seguido encontrándomela, de tanto en tanto, pero nunca me he atrevido a hablar siquiera con ella. No sé, supongo que me afecta pensar que no estoy a la altura, que nunca podría ocurrir, eso sin olvidar que, llegado el momento, tendría que dar muchas incómodas y siempre delicadas explicaciones.

Pero es tan fuerte la atracción que siento...

Sin embargo, cuando menos lo esperaba, me cruzo con ella a solas y empezamos a hablar. Fue ayer por la tarde. Espero que no se notase demasiado lo nerviosa que estaba. Muy agradable, muy simpática y esa sonrisa que me pierde. Probablemente fue un cuarto de hora el tiempo que estuvimos charlando, pero a mí se me pasó volando hasta que nos interrumpieron.

No ocurrió nada, ni visos de que en un futuro fuera a suceder algo. Pero guardo la ilusión de que la simple charla de ayer sirva para que haya una próxima, y otra después...

Y otra, y otra...



Si un día

Si un día, descubro que tropecientas personas han visitado mi blog esa noche, y que me esperan nosecuántos comentarios por leer del último post, ese mismo día, sin pararme a pensar, cerraré el blog.

¿Alguién me sabe decir por qué lo haría?

Tic-tac, tic-tac... ;)



lunes, octubre 24, 2005

Dando imagen

Ayran nAunque en un principio no tenía intención de prestar mucha atención al diseño del blog en favor de dedicar toda mi interés a los textos, he dedicido permitirme alguna licencia.

Navegando por ahí me crucé con esta imagen y no me lo pensé más: ¡para mí!

(Pinchando en la imagen se puede ver a tamaño completo)

Me parece preciosa, en todo, en los rasgos, el pelo, la figura, el vestuario, su gesto lánguido y tranquilo, esas deliciosas orejas puntiagudas...

En definitiva, me encanta.

No he podido resistirme. He hecho un recorte y la he utilizado como foto de mi perfil.

Si un día se me permitiera pedir un deseo, ya sé cómo me gustaría ser.



sábado, octubre 22, 2005

No a los abusos

Una amiga cuenta en su blog cómo un infame individuo ejerce abusos a menores con total de impunidad.

Al respecto se ha creado un blog a modo de protesta y para hacer públicos los hechos. Ésta es la dirección:

http://www.rodrigooliverislaslabra.blogspot.com

Esto, como otros tantos males que proliferan con absoluta libertad en nuestra sociedad, debe acabar YA.



viernes, octubre 21, 2005

Luces y sombras

Esta ha sido una semana llena de contrastes.

Este finde de semana, tras planearlo minuciosamente, pude hacer una escapada con una amiga. Hace poco que nos conocemos y además vivimos lejos una de otra, pero a pesar de todo nos hemos cogido cariño con premura y hemos estrechado lazos nacidos en la confianza y la sinceridad. Dicho esto, sobra añadir que está al corriente de mi situación.

Era la segunda vez que nos veíamos. La primera sirvió como toma de contacto, hablamos largo y tendido, se nos hizo corto, pero pudimos contrastar todo cuanto habíamos hablado por correo con la realidad. Al parecer, ambas nos sentimos muy satisfechas con lo que encontramos y descubrimos. Fue un solo día, apenas una tarde completa, pero sellamos nuestra despedida con un profundo abrazo y dos dulces besos. En esta segunda ocasión, disponíamos de todo un fin de semana para nosotras solas, para conocernos y disfrutar de la mutua compañía.

Y así lo hicimos.

Todo salió perfecto, mil factores podrían haber fallado, pero cada rueda giro para que todo fuera tan bien como era posible. Paseamos por la ciudad, cogidas de la mano o de la cintura, intercambiando miradas, sonrisas, charlando animadamente, felices por poder estar juntas. Sin embargo, estábamos en un lugar público y yo no podía evitar mantener ciertas maneras de chico, como por ejemplo hablar en masculino, con temor de que si actuaba de otra manera podría traer la atención sobre mí y acarrear problemas. Estaba muy agusto, lo que menos quería era conflictos.

Caminando cerca de la playa, con el azul del mar de fondo, decidimos no esperar más. Nos fundimos en un abrazo que pronto fue acompañado de tímidos y fugaces besos al principio, más cálidos después.

Pero cuando llegamos a casa, ya no quedaron más excusas entre nosotras. Caricias, besos, abrazos, nunca eran suficientes ni se acababan, como tampoco la preciosa música que ininterrumpidamente teníamos de fondo. Hablamos de nuestros temores, de nuestros miedos y preocupaciones, y mirándonos a los ojos expresamos nuestro cariño. Cuando nos fuimos a dormir y ella se acurrucó entre mis brazos, sólo nuestros mimos y las sábanas rozaban nuestra piel.

El despertar fue igual de dulce, una sonrisa brillaba en nuestros labios y nuestra mirada, así como emociones más intensas que, sin fronteras nacidas de la duda o el recelo que nos frenaran, nos llevaron a sumergirnos en una ardiente pasión. Nada teníamos que escondernos una a la otra. Ella, según me explicó, por mis gestos, por el tono de mi voz, por las sensaciones que irradiaban de mí, me veía completamente como una chica, y como tal me trató en sus caricias y atenciones. Yo, fascinada, pude incluso olvidarme de mi realidad y entregarme al amor y cariño que brota entre dos mujeres que se quieren y no temen expresar sus sentimientos.

Pero, cuando todo es perfecto, el tiempo vuela y el finde pronto llegó a su fin, a nuestro pesar.

Ya al día siguiente nos escribimos, manifestando nuestro mutuo aprecio, lo bien que lo habíamos pasado, el deseo de que no hubiese acabado nunca y las ganas de volver a repetirlo en cuanto las circunstancias nos lo permitan.

Sin embargo, mi ánimo empezó raudo a decaer.

Al principio no conocía la causa, pensaba que quizá se debía al cansancio del viaje, por la vuelta al trabajo o porque quizá hubiese cogido frío y estuviese a punto de ponerme enferma. No era eso, y días después, rozando ya caer en depresión, comencé a advertir qué me estaba ocurriendo.

Tras haber disfrutado de una experiencia tan maravillosa, después de haber podido ser yo misma y haber podido mostrarme tal y como soy de verdad, después de estar tan feliz con una persona a la que quería y que me había hecho sentir tan mujer, el regreso a la cruda realidad resultaba demasiado duro para mí.

Despertarme por la mañana y colocarme mi máscara de chico, adoptar otro tono de voz, otro lenguaje, otras maneras y gestos para que nadie pudiese sospechar nada, frenar mis emociones, reprimir los sentimientos que tan fuertes se agolpaban en mi pecho, y saber que sería así hasta que me acostase por la noche, para repetir el proceso día tras día, tras día, tras día, hasta la próxima ocasión en que se me permitiera volver a ser yo, me atemorizó hasta lo más hondo.

Después de haber apreciado la luz, la oscuridad me asfixiaba. No me conformaba, quería salir fuera y chillar, gritar quién de verdad soy, dejar de esconderme de una vez, porque sentía claustrofobia sólo de pensar volver a encerrarme. Y no veía solución por ninguna parte, me ahogaba cada vez más y más, a cada momento lo veía todo más negro, más terrible y caí en la desesperación. Volví a recordar aquello que sintiera una vez, cuando me planteé seriamente hacer el cambio, volví a comprender por qué otr@s se lanzan a esa cruenta aventura en pos de un destino desconocido. E incluso por mi cabeza aparecieron funestas ideas de dar un oscuro y definitivo paso aún más allá.

Me veía demasiado débil para continuar esta vida, para aceptar vivir una farsa día tras día que amenazara con destruir y propia y auténtica naturaleza. El agujero en el que había caído era demasiado profundo y era incapaz de escapar de él. Sin embargo, cuando la rendición comenzaba a tomar visos de realidad, fue el mismo rayo de luz que iluminara mi existencia el que me brindó las fuerzas y la ilusión para levantarme de nuevo y seguir adelante.

Y aquí ando ahora, pasito a paso, con mucho cuidado, temerosa de resbalar y precipitarme otra vez en el delirio, pero con la certeza de que, en esta lucha, en este camino lleno de obstáculos que es la vida, no estoy ni estaré sola.

Quizá alguien puede pensar que cuando decidí no dar el paso al cambio, me acobardé, que tomé el camino fácil. No digo que el otro lo sea, más sencillo, menos duro, pero el que yo he escogido tampoco lo es.

Gia, cielo, espero que esta pequeña narración te dé una idea mejor de lo que me preguntaste. Un día me contarás cómo son tus relaciones con las chicas, pero creo que salvando mi particularidad, serán bastante semejantes a las mías.

P (sorry, me cuesta referirme a ti con el término que empleas en la red), encanto, suerte con tus certámenes, y ya me pasarás, como me comentaste, tu verdadero email, pues el que tengo me rechaza los correos.

Y, para terminar por hoy, miles de besos, de abrazos, todo mi cariño para ti, gracias por todo, por estar ahí, por no dejarme sola, por permanecer a mi lado, te quiero mi niña; aunque dudo que vayas a leer nada de esto.



martes, octubre 18, 2005

Ocupadísima

Lo dicho. Ando con mil cosas a la vez y no encuentro tiempo ni siquiera para mis aficciones favoritas. Supongo que será cosa de unos días y pronto volveré a las andadas, pues tengo aún mucho que contar.

De todas formas, también estoy abiertas a preguntas, sugerencias e ideas que trataré de contestar... ¡en cuanto disponga de tiempo libre! Y ganas, eso también.

Por cierto, Gia, eres un encanto. Qué pena que nos separen tantos miles de kilómetros, pues me encantaría conocerte mejor. Seguro que podríamos ser buenas amigas. De todas formas, niña, no tengo tu email, el mío está en mi perfil, así que si te apetece nos carteamos y nos contamos más cosas, ¿ok?

En seguida vuelvo.



martes, octubre 11, 2005

¿Salir o no salir del armario?: Conclusión

Sí, que antes le di demasiado pronto al botón de publicar y se me olvidó escribir las conclusiones.

¿Cuál es mi situación ahora? He tomado la vía de enmedio, es decir, por una especie de mestizaje. Me he negado en redondo a aceptar el papel de hombre que inculca esta sociedad, ni siquiera como máscara o farsa.

Cuando estoy en el trabajo actúo tal y como soy, reprimiendo el deseo de hablar en femenino, evitando esbozar determinados gestos o expresiones y teniendo buen cuidado de no olvidar qué es lo que ven los demás cuando me miran. No cambio nada más, esto es cuanto estoy dispuesta a ceder. Lo que ocurre es que, los demás, notan algo. Saben que hay algo extraño en mí, algo que no cuadra, pero no aciertan a imaginar qué puede ser. Y si intuyo que alguna persona non-grata (por desgracia las hay en todos lados) se acerca demasiado a la verdad, basta con interpretar un poco para confundirl@. Y listo.

Respecto a la familia es distinto, porque ellos ya saben que soy diferente. Siempre lo he sido, en mil y un aspectos, por lo que otro más ya no les llama la atención. Además, con sinceridad, ¿qué es lo que en verdad asusta a unos padres de mentalidad retrógrada? Que su hijo sea gay. Mira por donde, yo les afirmó con total franqueza y sinceridad que sólo me siento atraída (atraído cuando hablo con ellos) por el sexo femenino, además que ellos han comprobado que practicamente nunca me he relacionado en modo alguno con chicos y sí siempre con chicas, sin contar mis antiguas novias. ¡Ya está! ¡Nada que temer! ¡Nuestro hijo no es gay! ¿Habrá que valerse de estas argucias, no? Tanto por su bien como del mío propio.

Y en lo que se refiere al ocio, a las amistades, soy yo tal cual, mimosa, cariñosa, pícara y sinvergüenza en algunos casos, tímida y romántica en otros, con mis gestos y suspiros, hablando en femenino y mil cosas más que considero intrínsecamente mías. Como me han dicho en alguna ocasión (como algo sorprendente pero positivo), besas como una chica. ¡Claro! ¿Cómo demonios quieres que bese? Si es que a veces tenéis unas ocurrencias...

De momento me conformo con esto. De momento.

El tiempo dirá.



¿Salir o no salir del armario?

Una vez que ya tuve convencimiento de lo que yo era (o más bien de lo que yo no era), el siguiente paso era inevitable: salir a la luz.

Pero, ¿realmente podía hacerlo?

Imaginaos una balanza, pero no de dos brazos, sino con tres, cuatro, diez, cien brazos, cada uno tirando para un lado diferente. Así me sentía yo, tratando de sopesar todos los pros y los contras, ventajas e inconvenientes, separar lo probable de lo improbable sin caer en lo imposible. Así que, empecé a valorar punto por punto.

En el trabajo. En el peor de los casos podían echarme, en el mejor empezarían a tratarme de forma distinta. ¡Empezamos bien! Sí, ya sé que no te pueden echar amparándose en un razonamiento intolerante, pero eso nunca es problema, se buscan otro y santas pascuas, tú con las patitas en la calle. Por aquí mal asunto, mucho que perder y poco que ganar. Pero mirémoslo con frialdad. El trabajo no es más que un lugar al que acudes para intercambiar el producto de tus facultades físicas y/o mentales por dinero, este último necesario para disponer de comida, ropa, una vivienda, etc. Entonces, ¿por qué habría de ser tan importante que en el lugar donde trabajo conozcan mis sentimientos y emociones?

Bien, dejémoslo como un campo no prioritario, incluso sacrificable, al menos en principio.

En la familia. Como en la ficción dijo Alonso Quijano: amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado. Tema delicado, conflictivo y peligroso. A ver, tengo la fortuna de contar con unos padres afectivos, cariñosos, que no han dudado en hacer cuanto fuera necesario por mi bien. No tengo queja alguna. Pero nacieron en una sociedad distinta con unos principios muy diferentes y totalitarios. Si se lo contase, si un día me atreviera a hacerlo o no soportase guardar silencio por más tiempo, sé que contaría con todo su apoyo. Y aunque no os lo creáis, esto es malo. ¿Por qué? Porque no serían capaces de entender que lo que les contase fuera la verdad y todo lo anteriormente vivido durante tantos años, fuese, a las claras, una farsa. Ellos se hacen una imagen de ti, y aunque cambies (de estilo, de carácter, te hagas mayor, ...), ellos te siguen viendo igual, acorde con la imagen que guardan de ti. Si lograse que mis padres trascendieran dicha imagen, que la rompiesen y viesen quién de verdad soy ahora, me encontraría de bruces con un problema mayor: entenderían mi nueva naturaleza (que de nueva no tiene nada) como una enfermedad, confusión o problema psicológico. Se volcarían en mí, me aconsejarían visitar a especialistas, cumplir una medicación, aceptar algunos tratamientos, ¡pero lo que no entenderían es que no me sucede nada! ¡Que yo soy así! ¡Y así seguiré siendo me traten médicos o no! No es una enfermedad, ni del cuerpo ni de la mente, es un grito desgarrado en pos de una libertad de la que se te ha privado a lo largo de toda tu vida. Y cuando lo que tú deseas es que se te trate con entera naturalidad, que se te acepte tal cual, que no se te discrimine (ni positiva ni negativamente) por cómo eres o actúas, ellos con la mejor de sus intenciones y todo el amor de su corazón, no harán más que recordártelo para tu total desesperación.

Conclusión: a la familia ni pío.

En el ocio. El ocio se supone que es ese tiempo en el que te desahogas, rompes con las ataduras y obligaciones cotidianas y tratas de estar lo más agusto posible. Pues si en ese tiempo no puedes ser tú mism@, ¿a dónde vamos? Si, en este campo sí, le pese a quien le pese, le importe a quien le importe, le escandalice a quien le escandalice. Es tu tiempo, es tu vida y que nadie se atreva siquiera a toserte. Eso sí, con cuidadito y buena letra. Habrá aficciones o ámbitos de esparcimiento en los que no afecte tu condición genética o preferencias sexuales, pero hay otras (por desgracia, la mayoría) que sí. Por ejemplo si sales en grupo. O lo comprenden bien, o se te tiene mucho aprecio, o mal lo llevas. Más fácil en mi caso, que prefiero quedar y salir sólo con otra persona, recelando de las masas sociales. Pero claro, cuidadito a quién le cuentas tu secreto y cómo lo haces, pues no hay vuelta atrás. Yo, las veces en las que me veo en tal tesitura, lo paso fatal. Siempre pienso lo peor, por lo que estoy en tensión, me da pánico, y doy mil vueltas tratando de preparar el escenario para el desenlace final. Pero al final lo hago (¡tras por lo menos una hora de charla preparatoria!) y para mi satisfacción suelo acertar. No soy capaz de expresar la importancia de este resultado, poder abrirte a alguien sin tener que interpretar ningún papel, hablar tal y como te apetece, comportarte tal y como te sientes, abandonado ya el miedo al rechazo y al desprecio de parte de la otra persona. En mi caso, por fortuna la mayor parte de quienes lo saben siguen a mi lado, aportándome apoyo, cariño y comprensión; su sincera amistad. Aquell@s otr@s que no me aceptaron, no tardaron mucho en apartarme de sus vidas. No todo puede ser perfecto. Pero por otro lado no os podéis imaginar lo mágico y fantástico que puede ser abrazar y besar a una amiga, dadas mis propias circunstancias personales (no se os olvide que mi aspecto exterior es el de un chico), y que no se produzcan malentendidos, confusiones o situaciones violentas debido a que se interprete en mi gesto intenciones menos castas e inocentes, más allá del aprecio y el cariño.

Sobre la profunda relación que mantengo con mis amigas hablaré otro día, pues también tengo algunas dudas o preguntas, que quizá alguna de mis nuevas amigas chilenas en la red, puedan ayudarme a resolver.



domingo, octubre 09, 2005

Un aparte

No soy muy partidaria de difundir textos públicos, pero considero que éste lo merece, por cuanto nos afecta a tod@s.

Por la causa.

----

"Homophobia and You" ("La homofobia y tú")

I am the girl kicked out of her home because I confided in my mother that I am a lesbian. (Soy la chica a la que echaron de su casa porque le confesé a mi mamá que soy lesbiana).

I am the prostitute working the streets because nobody will hire a transsexual woman. (Soy la prostituta trabajando en las calles porque nadie contrataría a una mujer transexual).

I am the sister who holds her gay brother tight through the painful, tear-filled nights. (Soy la hermana que sostiene a su hermano gay en las dolorosas noches llenas de llanto) .

We are the parents who buried our daughter long before her time.(Somos los padres que enterramos a nuestra hija mucho antes de su hora ).

I am the man who died alone in the hospital because they would not let my partner of twenty-seven years into the room. (Soy el hombre que murió solo en el hospital porque no permitieron la entrada del hombre con el que comparti 27 años de mi vida).

I am the foster child who wakes up with nightmares of being taken away from the two fathers who are the only loving family I have ever had. I wish they could adopt me. (Soy el niño en custodia de extraños, que despierta con pesadillas, por haber sido alejado de mis dos papás, quienes son la única familia amorosa que he tenido... Desearía que pudieran adoptarme ellos).

I am one of the lucky ones, I guess. I survived the attack that left me in a coma for three weeks, and in another year I will probably be able to walk again. (Soy uno de los afortunados, creo. Sobreviví a un ataque que me dejó en coma tres semanas, y en otro año es probable que vuelva a caminar de nuevo).

I am not one of the lucky ones. I killed myself just weeks before graduating high school. It was simply too much to bear. (No soy uno de los afortunados. Me suicidé semanas antes de graduarme de preparatoria. Simplemente era demasiado que soportar).

We are the couple who had the realtor hang up on us when she found out we wanted to rent a one-bedroom for two men. (Somos la pareja a la que el casero colgó el telefono, cuando se enteró que queríamos rentar el departamento de una sola habitación y que somos dos hombres).

I am the person who never knows which bathroom I should use if I want to avoid getting the management called on me. (Soy la persona que nunca sabe qué baño usar si quiero evitar que me llamen la atención desde la gerencia).

I am the mother who is not allowed to even visit the children I bore, nursed, and raised. The court says I am an unfit mother because I now live with another woman. (Soy la madre que no tiene permitido ver a los hijos que di a luz, amamanté y crié. La corte dice que no soy una madre competente porque ahora vivo con otra mujer) .

I am the domestic-violence survivor who found the support system grow suddenly cold and distant when they found out my abusive partner is also a woman. (Soy una sobreviviente de violencia doméstica que descubrió que el sistema de apoyo se volvió repentinamente frío y distante cuando se enteraron que mi pareja es otra mujer).

I am the domestic-violence survivor who has no support system to turn to because I am male. (Soy el sobreviviente de violencia doméstica que no tiene sistema de apoyo a cual acudir porque soy un hombre).

I am the father who has never hugged his son because I grew up afraid to show affection to other men. (Soy el padre que jamás ha abrazado a su hijo porque crecí temeroso de mostrar afecto a otros hombres ).

I am the home-economics teacher who always wanted to teach gym until someone told me that only lesbians do that. (Soy la maestra de economía para el hogar que siempre quiso enseñar gimnasia hasta que alguien me dijo que sólo las lesbianas hacen eso).

I am the woman who died when the EMTs stopped treating me as soon as they realized I was transsexual. (Soy la mujer que murió cuando el equipo de primeros auxilios se dio cuenta de que era transexual ).

I am the person who feels guilty because I think I could be a much better person if I didn't have to always deal with society hating me. (Soy la persona que se siente culpable porque pienso que podría ser mejor persona si no tuviera que lidiar siempre con el odio de la sociedad).

I am the man who stopped attending church, not because I don't believe, but because they closed their doors to my kind. (Soy el hombre que dejó de ir a la iglesia, no porque no creyera, sino porque cerró las puertas a otros como yo).

I am the person who has to hide what this world needs most, love. (Soy la persona que tiene que ocultar lo que el mundo más necesita , amor).

I am the person who is afraid of telling his loving parents he loves another male. (Soy la persona que está asustada de decir a sus amorosos padres que ama a otro hombre).

Repost this if you realize homophobia is wrong (*Repostealo si creés que la homofobia es un error *).



viernes, octubre 07, 2005

¿Trans o no trans?

Hoy me encuentro de mejor ánimo, así que prosigamos con la historia.

Pues bien, ahí estaba yo, dispuesta a hacer frente a lo que fuera, pero sin encontrar mi sitio en ningún lugar.

¿Por qué mi rechazo al travestismo? Pues porque al menos en mi caso, no tenía ningún sentido. No era mi intención aparentar ser una chica, vestirme como tal, maquillarme o acicalarme. Mi problema no estaba en la elección de vestuario, sino en la disrupción cuerpo-mente, el no terminar de averiguar quién era yo. Además, me hubiese sentido ridícula vistiendo ropa femenina con un cuerpo tan masculino como el mío.

(NOTA: es mi opinión de hacia . No pongo en entredicho la decisión de cada cual de actuar a su antojo; si de algo somos dueños en esta vida, es de elegir qué hacer con nuestro propio cuerpo.)

¿Por qué mi no a la transexualidad? Soy inconformista hasta la médula. Si hago algo, lo hago hasta las últimas consecuencias de la forma más perfecta posible. No me valen soluciones temporales ni incompletas. Y claro, me vi con mi altura, con mi volumen, con mis rasgos y facciones, con mi pelo, con cada uno de los aspectos evidentemente masculinos de mi físico y me dije: ¿a dónde vas? Aunque no me satisficiera, al menos era un chico más. Si empezaba a hormonarme, implantarme, operarme y todo lo demás, ¿cuál sería el resultado? Sería un proceso realmente duro, además de doloroso y emocionalmente inestable y peligroso, sin hablar de caro, ¿para que la luz al final del túnel pudiera revelarme una realidad que tampoco me colmara?

Es posible que alguien diga que si piensas así es que no te sientes lo suficientemente mujer, de otro modo te daría igual todo y te lanzarías sin pensártelo dos veces. Quien sabe, lo mismo es cierto, pero creo que no. No sólo me siento mujer, pienso como mujer, me relaciono como mujer, añoro no haber disfrutado una infancia como niña y una adolescencia como chica, en mis sueños y fantasías me veo como mujer, si escucho una canción a dos voces la que me sale acompañar es la femenina y en una historia con quien me puedo sentir identificada es con la protagonista. Esto no es todo, sólo unas cuantos ejemplos que me han venido ahora a la mente. Si ahora mismo alguien me dijera que se ha inventado un medicamento que es capaz de erradicar el gen Y (el X se puede quedar él solito, que haya dos sólo es redundante) de cada una de mis células, por favor, me da igual el precio. Lo quiero. YA.

Pero no me quiero distraer y perder el hilo.

¿Y por qué tampoco me valía considerarme transeúnte de género? Ésta es la más fácil de responder de todas. Porque mi caso no es que durante una temporada me sienta chica y durante otra me sienta chico, aceptando ambas opciones por igual. Siempre soy chica, nunca soy chico, sólo que las circunstancias de la vida (trabajo, familia, amigos, etc.) me obligan continuamente a actuar, obligándome a adoptar un papel que es el que esperan de mí. Ojalá no tuviera que hacerlo, lo feliz que soy cuando estoy en un ambiente en el que no tengo necesidad de interpretar y puedo ser yo misma por un rato. Otro tema es la sexualidad. A ver, la primera a la que le encantaría de disfrutar de mil y un puntos erógenos repartidos por todo mi cuerpo, ¡soy yo! ¿Qué culpa tengo de carecer de la mayoría de ellos y los que quedan estén todos juntos en el mismo sitio? Eso que me pierdo. Y encima te lleva a situaciones violentas, ya que puedes estar disfrutando del abrazo más dulce y sentido del mundo, casto y cariñoso, y descubrir, para tu espanto, que estás sufriendo una erección. ¡Dios! ¡Es el colmo! ¡Ni te deja vivir en paz! Mira que con gusto esa parte de la operación de cambio de sexo sí que la ejecutaba; pero entonces, ¿adiós a mi único y exclusivo punto de placer? Ventajas, inconvenientes... qué complicado es todo.

Me quedé sin opciones, ninguna de las etiquetas socialmente establecidas me valía, porque ni soy un chico hetero, ni una chica les, ni un travesti, ni un trans les. ¿Qué soy? Sencillo, soy yo. ¿Por qué he de pertenecer a una de las categorías definidas por la sociedad? Sí, cierto, lo que soy genéticamente es incuestionable, pero la carne no lo es todo, y creo que todavía hoy nadie ha descubierto un gen, una célula, una neurona, que dictamine si nuestra mente es la de un hombre o la de una mujer. Y lo que es más, nada, absolutamente nada, nos obliga a decidir hacia quién debemos sentirnos atraídos. Si empezamos a mezclar combinaciones, el número de categorías se dispara. Y si nos paramos a pensar en porcentajes de cuánto hombre y cuánto mujer somos (si es que esto tiene algún sentido), las posibilidades son infinitas; tantas como individuos, porque no hay dos iguales.

Esto es la Teoría Queer. Dejar de pensar en alguien como, por ejemplo, si veo a un individuo con pelo largo, falda, caderas anchas y busto prominente, es muy probable que le gusten los hombres. Pues no, cada cuál es único, así como sus gustos, aficciones, intereses y actitudes. Esa persona es el cúmulo de todos estos aspectos y muchos más, y no por ello es un chico gay, sino que es Miguel, con todo lo que implica ser Miguel; y ella no es una chica trans, es Paloma, con todo lo que implica ser Paloma.

El día, lejano aún, que seamos capaces de pensar así (me incluyo), habremos aprendido una gran lección sobre tolerancia y respeto.



jueves, octubre 06, 2005

Abatida

Esta noche no tengo ánimos para continuar con mi historia.

Estoy cansada, triste y prefiero dar el día por concluido, con la esperanza de empezar mañana otro día mejor.



miércoles, octubre 05, 2005

Operación de cambio de sexo: ¿una solución?

Antes de decir nada señalar que ésta es mi opinión sobre el tema y cada cuál es dueño/a de tener la que guste y obrar en consecuencia. Yo tomé mi decisión y vivo acorde con ella.

Como comentaba el otro día, puede llegar un momento en tu vida en que la situación se te haga insostenible: vives en el cuerpo equivocado, en uno que no se corresponde contigo, con tu forma de ser, tu actitud, tus sueños, con la imagen que tienes de ti mismo/a a pesar de lo que diga el cruel espejo.

No lo soportas más y necesitas una salida, porque estás convencida (a partir de este momento hablaré en femenino, puesto que es mi caso, pero igualmente es aplicable a un chico) de que si sigues escondiéndote y tragando, terminarás por estallar, haciéndote daño tú o a los demás.
Posibilidades que se te ocurren.

Podrías optar por acudir a un psicólogo o psiquiatra, que en el (muy remoto) caso de que se trate de un profesional competente, es posible que te ayude a encontrar un equilibrio mental que te permita analizarlo todo con mucha más calma y así tomar la decisión correcta.

Yo ni me la planteé. Pero así soy yo, rebelde hasta la médula y desconfiada de los médicos. Me valí de un medio tan anónimo como Internet para consultar información diversa que circulase por la red. Miré noticias, me metí en foros, lancé consultas a presuntos profesionales del tema y, al final, cuando me vi ya más segura y confiada, decidí ponerme en contacto con una asociación dedicada a la ayuda y asistencia a personas transexuales. Más duro fue el paso de visitarla en persona, ahí ya no había ni trampa ni cartón, no podía refugiarme tras la pantalla del ordenador, tenía que ir, yo, con mi aspecto de chico, y defender mi postura de que en realidad era una chica.
Angustia, tensión, nervios, todo lo que diga se queda corto a cómo lo pasé ese día. Pero vencí todas las barreras, acudí, y cuando llegó el momento de la entrevista personal todo fue muy bien, nadie te juzgaba, nadie ponía en duda tus sentimientos y emociones, nadie te hacía sentir como un bicho raro.

Pero no todo fue perfecto. En cuanto comenzó la conversación me di cuenta de que la mayoría de las preguntas iban sobre lo mismo, el cambio. ¿Te has hormonado alguna vez? ¿Lo has hecho por tu cuenta o bajo control médico? ¿Cuándo te gustaría comenzar el tratamiento? ¿Has acudido ya a un especialista (psicólogo) que dictamine si estás preparada para dar el paso?

Ey! Para! Despacio. Con calma y punto por punto.

Yo he venido aquí lo primero para poder charlar y compartir experiencias con otras personas que estén o hayan pasado por una situación similar, asegurarme de que esto es lo que quiero. No quiero lanzarme a cambiar mi cuerpo de un modo tan drástico y agresivo sin tener claras mis ideas. Primero que se sienta agusto la cabecita; luego, el cuerpo.

Pero esa forma mía de pensar parecía no cuadrar allí. No se entendía que no estuviese deseando hacer el cambio de sexo y empezar una nueva vida, ya, sin más, cuanto antes. Y claro, yo, que no entendía esa forma de proceder, rápidamente empecé a sentirme como un bicho raro. ¿Qué paradojas, no?

Total, que descubrí que no, que ése no era mi camino. ¿Entonces qué? Si yo, que era una chica en el cuerpo de un chico no encontraba mi sitio en el travestismo o la transexualidad, ¿qué me quedaba? Pues la única solución que quedaba era buscar mi propio camino, éste que estoy experimentando ahora y que encontraría tiempo después de ese primer contacto: la Teoría Queer.

¿Qué significa? Eso ya el próximo día, que llevo ya muchas líneas por hoy.



domingo, octubre 02, 2005

¿Cuerpo o mente? ¿Chico o chica?

No cabe duda que si me limito a lo obvio, sólo tengo que desnudarme y mirarme a un espejo para comprobar que soy un chico.

Pero, ¿me basta?

Mi mente, la forma de verme a mí misma es bien distinta.

Y no me refiero a que sea más o menos romántica, sensible o delicada. Aunque por costumbre estas actitudes se han atribuido al sexo femenino, en absoluto están ligadas a este género y cada vez están más presentes en los hombres. No porque antes no existieran, sino porque cada vez están menos obligados a reprimirlas al no tener que ir de machos.

Cuando afirmo sentirme mujer me amparo en mis propias sensaciones y pensamientos. Sólo me hace falta cerrar los ojos y dejarme llevar para que pronto olvide cómo es mi físico y me conforme uno propio, más menudo, más ligero y, por supuesto, evidentemente femenino. También es habitual que cuando sueño, ese momento en el que te liberas de la carga física, lo hago como chica. No como transexual, no como un chico al que le gusta vestirse de mujer. No, con cromosomas XX de nacimiento.

Ya sé que hay mucha gente que sueña con un aspecto distinto, en un ojalá fuera más delgada, más alto, más guapa o más lo que sea. Esto es un soy así, y al despertar un ¿¡quién coño me ha robado mi cuerpo!? ¿¡Pero qué es esta mierda que me han dejado en su lugar!? Y no es que sea una mierda, tampoco está mal, está bien proporcionado, no es feo, es ágil y fuerte, ¡pero no es el mío!

Ayer hablé de que no es lo mismo ser un chico que descubre que se siente más agusto como chica que una chica que se ve atrapada en un cuerpo de chico. Doy un ejemplo para diferenciarlo.
Imagínate un chico, nadie en particular, con sus aficciones, amistades, sin problemas familiares, con su trabajo y novia. Pero de repente, un día siente curiosidad por el mundo femenino y empieza a relacionarse más con sus amigas que con sus amigos, y no porque quiera acostarse con ellas (recordemos que tiene novia y cree en la relación), sino por conocer mejor el ambiente en el que se mueven. Otro día se mete en un chat y decide ponerse un nick de chica, a ver qué tal se desenvuelve, y descubre que no lo hace mal, que pronto tiene a varios chicos tratando de abrirle conversación. Y esto le anima. Y poco a poco, sin que se dé cuenta, cada vez pasa más tiempo actuando como chica, respondiendo a un nombre femenino y relacionándose de esta guisa, hasta tal punto que lo que al principio era interpretación, poco a poco comienza a ser real, a ser él mismo, aunque ahora le apetece decir que es ser ella misma, una faceta suya que antes desconocía y que está encantada de haber descubierto al abrirse todo un nuevo y desconocido universo de posibilidades ante ella.

Pero ahora trata de imaginarte a una chica, con su personalidad, gustos e ilusiones, que está metida en un tanque de aislamiento. Tiene los ojos cerrados, aunque los abriera no vería nada. Está en sumergida en un líquido, así que pierde la sensación de peso de su cuerpo y buena parte de su tacto. Está tranquila, en paz, decide no hablar y permanecer en silencio. Y mientras está ahí dentro, piensa en sus cosas, sus dudas, sus preocupaciones, en una camiseta entallada que vio el otro día en una tienda, en unos botines de piel vuelta que parecían muy cómodos y cálidos para el invierno. Sin embargo, todo cambia, la sacan del tanque de forma precipitada; la hacen levantarse y su cuerpo le parece torpe, grande, pesado, como si estuviera embutida en el traje de un buzo; la hacen preguntas y su voz suena extraña, grave, incluso le cuesta pronunciar bien; y encienden la luz, revelando una absurda realidad, pues al mirarse a sí misma encuentra a otra persona, el cuerpo de un chico del que guarda algún recuerdo pero que siente ajeno a ella, como si no le hubieran dado el manual de instrucciones de su funcionamiento. Y grita, la angustia hace presa en su estómago y rompe a llorar, diciendo que no, que ella no es así, que tiene que haber un error, que alguien ha cometido una equivocación, pero que eso no es ella...

Lo mismo alguien piensa que estoy exagerando, que es una dramatización, que no es para tanto. Me gustaría saber si todas aquellas personas que tras sufrir esto pusieron fin a su vida al no poder soportarlo pensaban que tampoco era tan terrible.

El primer caso representa una evolución, un descubrimiento gradual de una nueva identidad, de una nueva percepción de la realidad. El segundo representa con toda crudeza el día a día que muchas personas viven. Pues mientras se distraen, están cómodamente tumbadas en la cama con los ojos cerrados, se abstraen en una película o en una charla por ordenador, se sienten bien, o por lo menos se sienten ellas mismas. Pero que en cuanto llaman su atención, abren los ojos, se acaba la película o se levantan de la silla para cruzarse con un espejo que cruelmente devuelve su reflejo, sólo tienen ganas de ponerse a llorar.

Para mi pesar, lo que comenzó para mí como ese primer caso, terminó por convertirse en el segundo.

Como es normal, caí en una profunda depresión, de la que sólo con mucho esfuerzo, mucho apoyo y mucha suerte, escapo de tanto en tanto. Pero se puede seguir adelante, continuar luchando sin rendirte, pues hay otras vías, otras posibilidades, apostando por una férrea fuerza de voluntad, por el cariño y comprensión de los tuyos, por ayuda psicológica profesional o, decidida y definitivamente, por una operación de cambio de sexo.

Pero sobre este tema, el próximo día.



sábado, octubre 01, 2005

Declaración de intenciones

Me llamo Ayran n.

Desde un tiempo a esta parte me he encontrado con muchos casos de personas que se encuentran en la misma situación que yo. Lo he visto en películas, libros autobiográficos, comentarios de amistades y otros medios diversos, y me estoy dando cuenta de que lo mío no es algo tan exclusivo e insólito como me creía en un principio.

Aunque la homosexualidad se está poniendo de moda últimamente y es de dominio público, queda mucho que decir sobre ésta y otras muchas tendencias y situaciones. Intentaré aportar mi granito de arena.

Sin embargo, mi principal interés al abrir este blog es tanto ayudar a otras personas a encontrar respuesta a sus eternas preguntas, como encontrar respuesta en los demás a mis propias preguntas.

Supongo que una de las más significativas peculiaridades que encontrará quien lea mis posts es que algunos de ellos serán escritos en femenino y otros en masculino. Ni somos varias personas compartiendo ideas, ni tengo desdoblamiento de personalidad. Es más fácil (o complicado) que todo eso. No me decido si soy chica o chico.

Unos días me veo como un chico que con el paso de los años se ha dado cuenta de que se siente mejor desenvolviéndose como un chica, y otros en los que me siento como una chica atrapada en el cuerpo de un chico. La diferencia es sutil, pero existe; y siembra la duda.

Poco a poco iré planteando muchas de mis dudas y controversias aplicadas a este ámbito, como ¿qué es más importante, el interior o el exterior, tus pensamientos o tus genes?, o ¿por qué, si la función de la Iglesia es velar por los intereses del alma, se inmiscuye tanto en las cuestiones del cuerpo?

Pero poco a poco.