domingo, noviembre 27, 2005

Sólo es una película

Andaba atareada en mis cosas, tratando de concentrarme, cuando he decidido que era del todo inútil, que no tenía la cabeza para hacer nada, así que me he puesto a ver una película.

En cambio, ahora dudo de si he acertado en mi decisión, pues he estado ya dos veces a punto de quitarla y tengo un fuerte nudo atenazando mi estómago.

No me he olvidado de que ando tras ella y esas cosas, pero de lo que no me había percatado era de lo sensible que yo estaba. Me creía tranquila, segura, firme y sólida, ávida de sentir y compartir pero dueña de mis emociones. Parece ser que no, que todo es fachada y por dentro se cuece mucho más de lo que suponía.

La película es muy simple, no se apoya en una millonaria parafernalia para lograr su objetivo. Es más, creo que precisamente su sencillez es la que consigue el efecto deseado. Y de lo que llevo visto, de lo que aún sigo viendo, me parece del todo preciosa, al mismo tiempo que punzantemente creíble. Lo malo es que sé cómo acabará, pues la segunda parte la vi, por casualidad, hace ya un tiempo y temía que ésta no estuviese a la altura de la otra. Por eso no la había querido ver antes. Lo está, está a la altura.

Pero me parece que no terminaré de verla, al menos no hoy, esperaré a otro día, a uno en el que me sienta más fuerte para aceptarla o más débil para dejarme llevar. Ahora mismo, estando como estoy en la cuerda floja, sin caer pero tampoco estable, mejor será que no continúe.

Perdón, no dije su nombre: Antes del amanecer (Before Sunrise).



jueves, noviembre 24, 2005

Primera oportunidad perdida

Va a resultar cierto, quien no grita y patalea no mama.

Ahí estaba ayer, quejándome de no encontrar ni un rato libre para mis cosas, y hoy tengo la oportunidad de llevarlas a cabo. Pero qué extraño es todo...

Volviendo al tema.

Cuando ayer abandonaba mi lugar de trabajo, dos palabras se repetían constantemente en mi pensamiento: soy imbécil, soy imbécil, soy imbécil... Bueno, he mentido, imbécil no era la palabra que utilizaba, pero en favor del decoro y las buenas maneras no la repetiré aquí, aunque la sintiera mía con total convencimiento.

Pues lo dicho. Los astros giraron en el cosmos y se confabularon para que el destino me permitiese estar a solas con ella, necesitada de mi ayuda... ¡y no fui capaz de reaccionar! Y lo peor es que comencé a recriminármelo aún antes de que escuchara sus pasos perderse por el pasillo. Pero ya era tarde, hacer algo hubiera supuesto forzar la situación y eso nunca trae nada bueno.

Sí, soy imbécil, ¡believe me! ¡I know it!

Consuelo que me queda. Confío en que no se tratase de mi última oportunidad, tengo el convencimiento de que se producirán más, y ahora, juguetona, puedo apoyarme en me debes una para propiciar una ocasión, en caso de no darse por sí misma.

Eso sí, con mi apretada agenda he de tener cuidado, no vaya a ser que me invite a tomar algo ¡y ese día no pueda!



miércoles, noviembre 23, 2005

Se busca

¿Por casualidad alguien no habrá visto a Mi Tiempo Libre?

Es que ya hace un par de semanas que lo perdí, y mira que ando buscándolo, pero no hay manera de dar con él.

Es muy tranquilo y ameno, no demasiado grande pero sí divertido. Gusta de leer, escribir y charlar con sus amistades.

Si alguien lo encuentra que haga el favor de devolvérmelo, pues le tengo mucho aprecio y lo estoy echando de menos.



sábado, noviembre 19, 2005

Con calma

Vaya semanita...

Y no es porque haya pasado nada fuera de lo común, sino que todo parecía ponerse en contra (en el trabajo, en casa, con la familia, con las amistades, etc.) para que los nervios, la tensión y el estrés hicieran férrea presa en mí. Además, el brusco cambio de tiempo por aquí (una caída de más de 10º C), junto a las lluvias, nieblas, bajas presiones, no contribuían a mejorar el estado de ánimo.

Eso sí, confío que todo vuelva en breve a su cauce, que si no me veo pillando una baja temporal.

Una pequeña cosa sí que tengo que contar. Yo no soy como Gia, que es una lanzada (envidia que me das), pero ¿os acordáis de esa chica que me atraía tanto y veía tan inalcanzable? Pues bien, ya hemos charlado alguna que otra vez, intercambiado alguna broma y algún que otro pique. Y resulta que además de parecerme preciosa, también es agradable y simpática. Conclusión: el próximo día que tenga oportunidad la invito a tomar algo.

Lo digo porque, una vez que está escrito, ¡ya no puedo echarme atrás! Aunque ahora que lo pienso, todavía no le he dado a Publicar entrada...

¡Ah! Y gracias chicas por vuestros comentarios del último post, reconforta saber que no eres la única que piensa así sobre estos temas. A ver si tenemos ocasión y podemos entrar más en profundidad, pues intercambiando experiencias es el mejor modo de aprender lo que no está en los libros.

Y Gia, niña, tranquila que sigo viva. Nos escribimos y leemos.



viernes, noviembre 11, 2005

Espejo interior

Es bastante normal que cuando nos miramos al espejo no nos sintamos satisfech@s con lo que vemos, sea por motivos más superficiales (como ser más alta, más delgada, pelo rubio, etc.) o más graves, como por ejemplo quienes descubrimos que nos jugaron una mala pasada cuando se repartieron los genes.

De lo que ya no estoy tan segura es si a otras personas les sucede que se sorprenden al cruzarse con un espejo.

Cierto que mi cara, mi cuerpo, los conozco hasta el más mínimo detalle por el simple motivo de que son míos desde que nací. En cambio me sucede que las veces que he tenido la oportunidad de ser durante un considerable período de tiempo yo misma, sin tener que recurrir a trucos ni máscaras (porque me haya invitado una amiga a su casa, haya disfrutado de una larga y amigable charla telefónica o chateara durante un buen rato), cuando después he afrontado la realidad de mi reflejo me ha resultado extraño lo que allí encontré. A veces simple sorpresa. En otras ocasiones, no pudiendo contener el llanto.

Desconozco su origen, no sé de dónde ha salido ni cómo, pero en esos momentos en los que me olvido de todo, cuando desconecto de esta realidad, aparece en mi mente una imagen muy clara de mí misma como chica: mi físico, mis rasgos, mis gestos, todo, cada detalle. Tanto es así que al regresar me descubro torpe en este cuerpo tan grande y tan pesado, tan torpe y falto de gracia, como si estuviese metida en un aparatoso traje de buzo. Más curioso me resultó advertir que yo, con mi habitual lengua de trapo, atorándome continuamente en palabras y faltándome poco para comenzar en ocasiones a tartamudear, cuando me sumerjo en estos mágicos momentos no sólo mi tono cambia, al igual que la cadencia de mi voz, sino que además habló con total y absoluta fluidez.

¿Qué sentido tiene?

Entonces lo que pienso es que sí, que realmente me dieron un traje que no era para mí, que se equivocaron en la tienda y me enviaron una ropa que no sólo me queda grande, sino que además no se adapta a mí. Y peor aún, se olvidaron de darme el libro de instrucciones de su funcionamiento.

Fue cuando empecé a intuir mi situación que traté de encontrar una razón a todo lo que me estaba pasando. La busqué en el terreno psicológico, en el psiquiátrico, en el físico, en lo social... y en el espiritual. En todos ellos encontré alguna explicación, más o menos creíble o tangible, pero hoy me quedaré con el último.

No soy religiosa, me defino como agnóstica convencida, pero sí creo en la reencarnación. Y siendo así me planteé la posibilidad de que quizá todo esto que sentía no fuera más que el eco de una existencia anterior. Que quizá algún factor hubiese abierto una puerta a mi pasado y éste hubiera brotado intentando retomar el control. Eso explicaría esa nítida imagen que guardo de mí misma, pues no se trataría de una simple imagen, sino de un recuerdo; lejano, pero un recuerdo al fin y al cabo. ¿Es posible que algo en otra vida hubiese quedado pendiente y se presentase en ésta, intentando reclamar una segunda oportunidad?

No lo sé, es una idea tan descabellada como romántica, más aún por otras cosas que me han ido sucediendo pero que aún no me atrevo a contar.



miércoles, noviembre 09, 2005

ZZZzzzZZZzzz

Me he pasado buena parte del día con la idea de escribir uno o dos posts sobre diferentes temas, uno más espiritual y otro bastante más físico.

Pero ahora que me pongo a la tarea, descubro que, ante todo, tengo muuucho sueño, después de pasar varias noches durmiendo mal, muy nerviosa y con un fuerte agotamiento encima.

Así que mañana será otro día.

¡Buenas noches!



sábado, noviembre 05, 2005

Un curioso sueño... ¿o no lo era?

Esta mañana me desperté pensativa, confusa.

Justo antes de abrir los ojos al nuevo día escuché (¿en mi cabeza?) una frase: lee el post que he escrito.

No reconocí la voz ni tampoco advertí ningún acento familiar en ella. No era amenazante, no me obligaba a ello. Más bien era como si me invitase a encontrar una pista, algo valioso, en el texto que supuestamente la dueña de esta voz femenina había escrito en algún sitio. El problema era, ¿dónde?

Me di un rápido paseo por los blogs que conozco, incluso lancé alguna búsqueda al azar en el Google, pero nada de lo que encontré tenía especial sentido. Quizá sólo se trate de estos juegos que se busca la mente para mantenerse entretenida o que hay por ahí escondido en mi subconsciente algo que trata de emerger a la superficie de mi pensamiento.

El hecho es que, se trate de lo que se trate, por ahora no he sido capaz de resolverlo.



martes, noviembre 01, 2005

Deseando ser descubierta

Me decía Gia si temía que me señalasen con el dedo y me dejasen desnuda en público, revelando públicamente mi secreto, sin posible escapatoria.

Lo he pensado una y mil veces y en multitud de ocasiones me he descubierto dejando pistas, cometiendo errores, dejando entrever parte de mi realidad. Y todo esto de forma voluntaria, al menos inconscientemente.

Debería sentir pánico por esto, volverme obsesiva con mi cuidado, de mis deslices. Pero no, estoy tranquila, confiada, porque por mucho que me cueste admitirlo, me encantaría que un día toda la farsa se viniese abajo y pudiera tomar de verdad las riendas de mi vida, de mi nueva y auténtica vida.

Soy consciente de que, mientras dependa de mí, nunca se sabrá. Soy buena actriz y no me falta inteligencia para escapar airosa de cualquier apuro. Es por esto que la única forma de que ocurra, ha de darse de manera ajena a mí.

No soy capaz de imaginarme todo lo que se desencadenaría, cuanto ocurriría, las reacciones de tantas personas diferentes. Pero ya no habría marcha atrás, ya no quedaría otra opción que seguir adelante, como fuera.

Se acabaría el esconderse de una vez por todas.