sábado, octubre 28, 2006

Alguien vuelve, ¿pero quién es?

¿Tanto tiempo ha pasado?

Leo la fecha de la última entrada del blog y me sorprendo al no ser capaz de identificar los caracteres allí escritos: Febrero 23. Ocho meses, casi el período de una gestación completa. Supongo esta metáfora podría resumir bastante bien lo ocurrido en todo este tiempo. El problema es que, el doctor, tras haber mirado los resultados de las últimas pruebas, al dirigirse a la madre no tiene muy claro si decir:

- ¡Enhorabuena! ¡Es una niña!

O bien:

- ¡Enhorabuena! ¡Es un niño!

O bien:

- Lamento tener que decirle que…

Por muy manida que esté, aplico para mí ahora la frase sólo sé que no sé nada. Sé lo que fui (en cada una de las distintas etapas de mi vida), pero me encuentro bastante incapaz de averigüar qué soy, y mucho menos adivinar qué seré.

Mi evolución (si podemos llamar así al progreso de cambio hombre a mujer), no sólo se ha detenido de la forma más brusca, sino que ha retrocedido no uno ni dos pasos, sino toda una carrera, hasta alcanzar el primer agujero donde poder esconderme. Si hablo de esconderme, creo que queda bastante claro que no ha sido por gusto. Circunstancias de la vida, imprevistos, lances y sorpresas, disgustos y contratiempos para los que mi parte más sensible, a la par que vulnerable, no estaba en absoluto preparada. Quizá, con algunos pocos años más de experiencia, de asentamiento y estabilidad, me hubiera mostrado capaz de afrontar estos problemas. Quizá no. Pero lo que es obvio es que flaqueé y me rendí. No estuve a la altura. Y caí.

¿Sabéis cuando estáis pasando una mala racha e involuntariamente receláis de todo y os mantenéis a la defensiva? Eso es lo me está pasando a mí, sólo que en mi caso ese estado de a la defensiva, se traduce en una sola palabra: masculinidad.

No puedo renegar de lo que soy, de lo que forma parte de mí... Aunque no por ello deje de echar de menos todo aquello tan maravilloso que, al menos de momento, he perdido y dejado atrás. No estoy feliz conmigo mismo, pues para que así fuera tendría que estarlo conmigo misma. No es tan sólo un juego de palabras, es una angustiosa realidad, como contemplar aquello que más deseas pero a través de una irrompible pero transparente vitrina. Al alcance de tu mano, pero con insalvables obstáculos en tu camino. Querer y no poder. No... querer y no atreverte a poder.

No tengo ánimos, no tengo fuerzas ni estímulo alguno que me impulse a tratar de regresar a esta senda, a caminar por ella con ligeros pasos y la cabeza bien alta como antes hacía. Esa parte de mí permanecerá agazapada, atenta e dispuesta a emerger a la menor oportunidad... siempre que se den las circunstancias apropiadas. Pero para afrontar el día a día durante un más o menos prolongado período de tiempo, será esta otra parte mía la que lleve las riendas.

No es algo triste ni lamentable, simplemente es.

Quizá, a través de estas líneas que poco a poco intentaré ir desbrozando, reencuentre a esa sonriente muchacha, que a mis ojos casi se ha convertido en una desconocida del pasado.



2 Comments:

Blogger Paulina. said...

Holaaa, tanto tiempo¡¡
que gusto saber de ti..
eso...
mañana te escribo más, ahora estoy justo yéndome a dormir...

un beso...

p.s: el blog de la torti ya no está, tuve que borrarlo...

03:15  
Blogger kaicevy said...

com/2006/10/alguien-vuelve-pero-quin-es

13:12  

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